Clerks II





En 1994, Kevin Smith nos regaló esa obra maestra del cine independiente de los 90 llamada Clerks, seguida de otras dos películas (Mallrats (1995) y Persiguiendo a Amy (1997) ) que, si bien no estaban a su altura, forman y completan una estupenda trilogía que alguien ha llamado Trilogía de Nueva Jersey, y que formalizan un estilo y un universo propio. No he visto Jay y Silent Bob contraatacan (2001), por lo tanto no puedo evaluar si esta segunda parte de Clerks culminaría una pentalogía. De hecho, estoy seguro que no es así…
Clerks II no es sólo una continuación de Clerks. Es la constatación de que Kevin Smith ha madurado como cineasta y como persona. Me explico: Clerks, y por extensión la trilogía de Nueva Jersey, nos cuentan aventuras y problemas de veinteañeros, con sus trabajos precarios, sus obsesiones sexuales y sus problemas con sus novias y alguna que otra infidelidad. En Clerks II los mismos protagonistas de la primera ya son treintañeros y todavía siguen con sus trabajos precarios, lo que ya marca un punto de seriedad, con problemática generacional incluída, en una peli que en ningún momento deja de ser una buenísima comedia con los gags característicos del autor: no faltan ni las conversaciones frikis (brutal la crítica paródica sobre la trilogía de El Señor de los Anillos o el homenaje a El silencio de los corderos), ni los diálogos sin tapujos sobre sexo ni las situaciones comprometidas con sexo, digamos, no convencional.
A los treinta y tantos el dilema se cierne sobre nuestros protagonistas, igual que sobre muchos de nosotros, cuando nos planteamos el seguir una vida convencional, lo que se llama ser alguien en la vida, casarnos, tener hijos, una casa, encontrar un trabajo digno… o ser unos postadolescentes fracasados con trabajos precarios y de novia en novia el resto de nuestras vidas. La película resuelve el problema en un happy ending tan emotivo como redondo (yo diría que hasta circular, si se me permite la broma) y nos hace pasar una entretenida hora y media en la que pasamos de la sonrisa cómplice a la carcajada y de la risa a la emoción sincera sin darnos cuenta.

No puedo terminar esta entrada sin mencionar al fabuloso elenco de intérpretes, y destacando a Rosario Dawson y su adorable sonrisa, quien está guapísima y muy natural, especialmente en la escena del baile.
En definitiva, seguimos teniendo en Kevin Smith a un gran cineasta que madura y evoluciona al ritmo de nuestra generación sin perder su humor y su sinceridad. Se agradece profundamente.

Dimarts, 12 de Setembre del 2006 a les 14h00
Tinc ganes de veure-la, la primera em va agradar molt.
(tot i que, també em va agradar Mallrats en el seu moment, i la setmana passada la vaig trobar horrorosa jausjausjausjs)
Dijous, 14 de Setembre del 2006 a les 9h14
Jo tinc molt bon record de Mallrats i la vaig veure dos cops fa molts anys. També recordo que em va agradar molt Chasing Amy.
Ja em diràs què tal quan la vegis.