Decálogo zombi

#1: La capacidad de correr viene determinada por el tiempo que hace que los zombis llevan no-muertos y por cómo de podridos están.

#2: Los zombis se pudren, pero a un ritmo mucho menor que los humanos. Es posible notar la diferencia entre zombis jóvenes y viejos.

#3: Los zombis actúan como los leones: si han comido, puedes pasar a su lado sin problema, pero un grupo de zombis hambrientos te atacará. (Es bueno saberlo…)

#4: Un zombi puede correr moderada y torpemente. Véase La noche de los muertos vivientes. No hay zombis veloces. (También es bueno saberlo…)

#5: Los zombis no son hábiles. No pueden agarrar ni usar nada más complejo que un palo o una piedra.

#6: Los zombis tienen el sentido de la vista bastante atrofiado pero su olfato es muy sensible.

#7: Los zombis no hablan pero se pueden comunicar por “telepatía de grupo” (sea lo que sea que esto significa). Hay una tendencia de grupo a dirigirse donde vean comida. (¡Serán cabrones!)

#8: Los zombis no reconocen lugares o personas, sólo tienen una vago sentido de familiaridad que les indica por dónde pueden ir.

#9: No se sabe por qué alguien se vuelve zombi. Se cree que puede ser un virus o una infección.

#10: Si un zombi muerde a alguien, primero muere y en un rato revive como zombi. Lo que tarde en revivir depende del alcance y naturaleza de la mordida.

El domingo se estrenó The Walking Dead en Estados Unidos. Hoy se estrena en el Reino Unido y España.

Que la disfruten.

Traducido de aquí.

El mundo sin humanos

This is not about how humans can disappear from Earth. This is about what happens to all the things we have left behind after all of us are gone.

Welcome to Earth: population zero.

Estoy aprovechando estos días de soledad para ver una serie documental impresionante: Life After People. No me gusta la traducción directa de La vida después de la gente, aunque el original está muy bien. Yo le pondría algo así como El mundo sin humanos o Ya no queda nadie (veo en imdb que en Latinoamérica le han puesto “La Tierra sin humanos”, casi acierto, no está mal).

Como dice la entradilla de la serie, lo importante no es cómo desaparecemos, sino qué le pasa al planeta y a todo lo que dejamos detrás desde el momento en que todos desaparecemos del planeta a la vez.

Hace unas semanas vimos el episodio piloto, que es una película de dos horas con una estructura que se repetirá en cada capítulo, pero que condensa todas las ideas que se verán después en la serie. Esta estructura es temporal, y se empieza explicando qué sucede a partir del día siguiente en que no queda nadie, avanzando en el tiempo hasta cientos o miles de años en el futuro. Como digo, la película habla de todo en general, y cada capítulo se centra en un tema específico.

La película plantea que a las pocas horas de desaparecer los humanos, las grandes plantas eléctricas que requieren de mantenimiento constante dejarían de funcionar, y con ello, todo aquello que depende de la electricidad para mantener su estado. Sólo unas pocas ciudades del mundo que dependen de centrales hidroeléctricas que casi no requieren mantenimiento se mantendrían unos pocos meses con luz, que obviamente, acabaría sucumbiendo. A partir de ahí, todo es destrucción y decadencia, la naturaleza retomaría las ciudades, los animales que dependen del cuidado humano morirían o se volverían salvajes, las alcantarillas se colapsarían y las ciudades se inundarían, acelerando el proceso de corrosión y descomposición de los edificios, que al cabo de unos años, se derrumbarían por sí solos… Después de unos pocos miles de años, ciudades como Nueva York acabarían siendo un montón de colinas (con los antiguos restos de rascacielos derrumbados debajo) cubiertas de espesos bosques y con una exhuberante naturaleza poblándolo todo. En unos 10.000 años no quedaría casi ningún resto visible construído por el hombre.

Esta fascinante y nihilista conclusión (no somos nada, y en ínfimo tiempo geológico no quedará ni rastro de nosotros) es algo que me encanta de cada capítulo de esta serie: no hay concesiones.

El primer capítulo habla de lo cuánto durará lo que quede de nuestros cuerpos y legado humano. Las momias de los faraones empezarán a descomponerse en cuanto el Museo Británico deje de tener electricidad y las condiciones óptimas de temperatura y humedad de las nuevas tumbas de cristal de las momias se desvanezcan e igualen con el exterior. Las pinturas de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, sin restauraciones y sin la conservación de las condiciones óptimas de temperatura y humedad, perderán su color a los pocos años por procesos químicos y, lo poco que quede, se derrumbará junto con la misma capilla en algunos cientos de años. Al final, la misma conclusión: sólo unos pocos huesos enterrados en unas condiciones determinadas quedarán fosilizados después de algunos miles de años.

El segundo capítulo se centra en aquellos fenómenos que tomarán nuestro lugar en cuanto desaparezcamos, empezando por las hiedras, que en pocas semanas tomarán grandes áreas de muchas ciudades, y siguiendo por los animales domésticos escapados y asalvajados que buscan la supervivencia por su cuenta. (En este sentido el programa se plantea qué harían los corgis de la Reina de Inglaterra en el palacio abandonado, y apuesta claramente por su supervivencia “si encuentran la salida”.) En un par de cientos de años los grandes edificios de Chicago colapsan, la torre Sears desde abajo, por las corrientes de agua en sus sótanos y cimientos, y la John Hancock, desde arriba (piso a piso, como en el 11S), porque una filtración corroe y destruye las juntas de sus enormes vigas de acero. Al final, igual, como si nunca hubiéramos existido.

Aún me quedan ocho capítulos de la primera temporada y toda la segunda, y la estoy disfrutando, a pesar de dos cosas, lo primero es que los efectos especiales podrían ser mejores: he de reconocer que los modelos 3D y la física de los derrumbes están logrados, pero caen de lleno en ese valle inquietante de la percepción que hace que todo sea muy raro y, la verdad, hemos visto cosas mucho mejores en algunas de las últimas películas de desastres. Lo segundo es el hecho de que sea un “documental especulativo” cuya premisa, tal como está planteada, no se va a dar de ninguna manera por mucho que los predicadores del apocalipsis hablen y hablen. De todos modos, aunque la premisa sea falsa, da para mucho que aprender, ya sea porque se le plantean a uno todas las cosas en las que el mantenimiento diario y el trabajo de muchas personas es necesario, o porque también se analizan casos reales de lugares que sí han sido realmente abandonados por las personas que vivían en ellos, como Chernobyl.

Así que reitero aquí que Life After Humans es una serie altamente recomendable, que la consigan como buenamente puedan o sepan y que no se olviden de comentármelo.

Kara Thrace en Nip / Tuck

Lo bueno de las series sin pretensiones como Nip / Tuck es que de vez en cuando te encuentras alguna simpática sorpresa como la aparición de Katee Sackhoff (la Kara Thrace de Battlestar Galactica) haciendo de una anestesista con un código ético que deja bastante que desear.

Les dejo con algunas imágenes que se agradecen más que tanta palabrería:

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Lost: Sanseacabó

Decía ayer en twitter que lo mejor de haber visto ya el último capítulo de Lost es que ya soy libre de navegar por internet. En serio, ayer fue un sinvivir: todo el mundo había visto el capítulo en la madrugada y estaban comentándolo por todas partes, y yo en el trabajo, esperando a la noche para poder ser libre (o esclavo a mi adicción a internet, que viene a ser lo mismo) de nuevo.

(A partir de aquí habrán espoilers, pasen con pies de plomo)

Sobre el capítulo en sí, he de admitir que sigo descolocado. Como ya me sucedió con Mulholland Drive (2001), he disfrutado más leyendo sobre el final de la serie en foros y blogs que viendo el episodio. Luego con Mulholland Drive me sucedió que al volver a ver la peli se ha acabado convirtiendo en una de mis pelis favoritas. No estoy seguro de si algún día volveré a ver Lost, pero creo que la disfrutaré igual o más que la primera vez… a pesar de este final más redentor que épico.

Creo que todo el mundo esperaba la resolución de los enigmas de la serie. Yo no esperaba eso, porque realmente en los últimos cuatro o cinco episodios ya han resuelto todo lo que había que resolver y básciamente quedaban dos cosas: la naturaleza de la isla y en qué consiste este universo alternativo que nos introducen en toda la última temporada. Claro, de la naturaleza de la isla al final no cuentan nada y el universo alternativo acaba siendo un farol de órdago (y valga la mezcla incompatible de juegos de cartas). Pero aún así, el final encaja, es fiel a la temática transcendente de la serie (vida y muerte, y otros sentimientos humanos, pasión, amor, celos, odio, el destino o la falta de él, etc.) y resuelve la vida de unos personajes (que ahora sabemos que eran lo fundamental e importante de la trama, y no los trucos de magia de la isla) que, al final de los tiempos, ya no están perdidos porque, precisamente, se han encontrado unos a otros en la isla. Esto me gusta, me gusta el conjunto y es obvio que la serie es brillante y, por suerte, este final no invalida la serie o parte de ella (como acabo de leer que al final de Los Serrano todo había sido un sueño, y eso sí es para matar a los guionistas). Lo que sí queda, no invalidado, pero sí relegado a la categoría de macguffin, son todos los misterios de la isla. El macguffin es aquello que nos hace creer que la historia va de una cosa y al final va de otra. Son las migas de pan en el camino que nos llevan de aventura en aventura. Es una técnica brillante para mantener al espectador entretenido, pero hay que mantener con maestría este delicado equilibrio entre la sutil distracción que guía la trama y el burdo engaño. Yo no me siento defraudado, pero sí es cierto que esta vez se han pasado de sutiles y nos han hecho creer que los misterios eran lo más importante para revelarnos al final que lo importante son los personajes y su humanidad.

Me queda recomendar tres lecturas. La primera es el análisis de PJorge (que tiene la web muerta en estos momentos, ya arreglaré el enlace cuando resucite), que explica el final y la naturaleza humana de la serie. La segunda es la reseña de Uruloki, que habla de la idea del macguffin y cómo ha sido utilizado en la serie. Por último la entrada de Nacho Vigalondo, el fan recíproco (los creadores de Lost han reconocido que su quinta temporada, la de los viajes en el tiempo, estuvo parcialmente inspirada por Los Cronocrímenes (2007) ).

Desde hoy, el torrent queda un poco más libre, el disco duro multimedia en espera de una nueva serie a la altura que degustar, y nuestros miércoles por la noche, algo más huérfanos. Quizá estamos descolocados porque no es el final que esperábamos, pero he de reconocer que, al final, creo, me ha quedado un buen sabor de boca, y que será duradero…

Esto es ciencia ficción

(Extracto de Battlestar Galactica, Temp. 4 Ep. 15, No Exit, omito nombres de personajes y tal para que no se pueda considerar spoiler así fuera de contexto, pero yo aviso, por si acaso, lean bajo su propia responsabilidad)

Palabra de Cylon:

- En todos tus viajes…¿viste alguna vez una estrella supernova?
- No.
- No. Bueno, yo sí. Vi explotar una estrella y enviar los componentes fundamentales del universo. Otras estrellas, otros planetas y finalmente, otra vida. Una supernova. La creación en sí misma. Estuve allí. Quería verla. Y ser parte de ese momento. ¿Y sabes cómo percibí uno de los más gloriosos acontecimientos del universo? Con estas ridículas órbitas gelatinosas de mi cráneo. Con ojos diseñados para percibir sólo una minúscula fracción del espectro electromagnético. Con oídos diseñados solo para escuchar las vibraciones del aire.
- Los Cinco los diseñamos para ser lo más humanos posibles.
- ¡No quiero ser humano! Quiero ver los rayos gamma. Quiero oír los rayos X. Y quiero… quiero oler la materia oscura. ¿Ves lo absurdo de lo que soy? No puedo tan siquiera expresar bien estas cosas porque tengo que… tengo que conceptualizar ideas complejas en este estúpido y limitado lenguaje hablado. Pero sé que quiero alcanzarlo con algo más que estas garras prensiles… y sentir el viento solar de una supernova fluyendo sobre mí. Soy una máquina. Y podría saber mucho más. Podría experimentar mucho más. Pero estoy atrapado en este absurdo cuerpo. ¿Y por qué? Porque mis cinco creadores pensaron que Dios lo quería de esa manera.

Battlestar Galactica: The End

(Atención: SPOILERS a mansalva. Si no has visto hasta el último episodio, que es el vigésimo de la cuarta temporada, de la serie, se recomienda encarecidamente no seguir leyendo.)

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Un año y medio después de terminar la primera temporada, hace un par de días vimos el último capítulo de Battlestar Galactica (2004-2009). Oficialmente es el vigésimo de la cuarta temporada, pero como esta cuarta temporada la han partido en dos años, en realidad es el décimo de la quinta, y la cuarta tuvo diez episodios. Esto se debió a aquella huelga de guionistas que hubo hace más de un año y que hizo estragos con la temporadas de las series del años pasado.

Era tremendamente difícil encontrar un buen final para las cinco temporadas de una serie que ha explorado hasta el límite la narrativa dramática. Cada capítulo ha sido una oda a la supervivencia de la humanidad, y precisamente por ello hubieran sido terriblemente decepcionantes tanto un final trágico (aquello de que no se salve ni el apuntador) como un final feliz. Quedaba la opción de un final épico, un final con sorpresa o un final recursivo. Al final ha sido una mezcla de las tres cosas, y se veía venir.

(Segundo y último aviso de SPOILERS, a partir de aquí se destripa todo.)

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Desde la primera temporada pensé (y estoy convencido que no soy el único) que con toda la historia de encontrar la Tierra como lugar donde finalmente asentarse serían capaces de hacer que estos humanos que han estado vagando por el espacio fueran nuestros antepasados. Y es que como “final sorpresa” han estado dando bastantes pistas durante la serie, pero, la verdad, ha quedado algo suficientemente satisfactorio. El elemento recursivo, con esas imágenes de los robots de hoy en día, es prácticamente un chiste que tiene su gracia. Pero de todos los tipos de final me quedo con la parte épica, con esta gran batalla entre los cylons resentidos que todavía quieren aniquilar a los humanos y todos los demás, y también con la imagen de las naves “suicidándose” en dirección al Sol.

Lo que no me ha gustado nada es la explicación final del personaje de Kara Starbuck Thrace, como si fuera un “ángel con una misión” que desaparece en cuanto la ha cumplido. Esto no es una explicación válida y coherente con el resto de la serie. Igualmente, la constante aparición del personaje de Six en la imaginación de Baltar (y viceversa con la Six real) no se explica más que con el mismo concepto de “ángel”.

Pienso que hay varias decisiones de guión que se tomaron a finales de la tercera temporada y principios de la cuarta que fueron unas idas de olla y no se supieron explicar, especialmente la muerte de Kara, pero la identidad de los últimos cinco cylons también está pillada por los pelos, aunque al final consiguieron encontrar un poco la cuadratura del círculo con la historia de que eran los habitantes originales de la Tierra original (la trigésima tribu) y que crearon a los otros ocho “pellejudos”.

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En definitiva, hemos llegado al final de una de las grandes series de esta década, que tenía todos los números de ser un bluff, pero que ha conseguido encontrar un digno y equilibrado final dadas las dificultades que algunas situaciones del guión habían planteado. Ahora falta que la otra serie con el argumento más intrincado y enrevesado de la historia, Lost, pueda, en la temporada y media que le falta, salir por lo menos igual de airosa.

PD: “Y tienen un plan” era el lema de la primera temporada. Me río yo del plan de los cylon, eso sí que era un bluff.
PD2: no se pierdan el comentario de Su, de quien he pillado alguna imagen.

Adiós a la TV License

En capítulos anteriores, en este mismo blog

…si tienes un aparato de televisión en tu casa conectado a la antena, pagas, aunque la tengas apagada y no la veas o aunque sólo veas la MTV. Total, ¿para qué complicarse la vida si todo el mundo tiene televisión y todo el mundo la usa?

Por cierto, la broma de la BBC cuesta unas 11 libras al mes por hogar.

Pues desde que trajimos el aparato de televisión el pasado octubre, me di de alta y hemos estado pagando la televisión puntualmente. Tan puntualmente que te cobran seis meses por adelantado, y de ahí lo que toque cada mes.

El hecho es que desde que nos mudamos a la nueva casa la recepción de la antena no acaba de funcionar bien. Cuando hacía buen tiempo veíamos sólo tres o cuatro de los treinta canales de la tv digital, y con viento o lluvia, la señal desaparecía por completo. El dueño se negó tozudamente a repararnos la antena, pero alguien nos recomendó un aparatejo llamado TV booster, que no es más que un amplificador de señal. Con eso, los días de buen tiempo vemos casi todos los canales, y con viento o lluvia, solo algunos y no muy bien. Así hemos pasado los últimos meses, en los que, por cierto, casi no hemos visto la televisión; sólo la tuvimos encendida durante las olimpiadas, y algunas mañanas con las noticias.

Hace unos días recibimos una carta con la comunicación del aumento de precio anual y los plazos de pago para el próximo año: ahora ya son casi 12 libras al mes. La decisión fue inmediata y Estela la ejecutó fulminantemente con una llamada: nos hemos dado de baja de la TV license. Hemos alegado que la antena no va y que no vemos la tele, pero para que no haya dudas, ya hemos guardado el cable de conexión a la antena y el tv booster en un cajón, por si viene alguien a comprobarlo. Ahora falta que nos crean y nos devuelvan los seis meses que hemos pagado por adelantado.

The perfect woman

Dedicat al Mussol:

De Dexter, temporada 2, capítulo 8:

Deb: You are not allowed to talk about anyone I date as long as you are seeing miss Pardon My-Tits.
I’m sorry, Dex, but she’s gross. And pale, and nobody is pale in Miami. She’s obviously a vampire. A gross English titty vampire.

Dex: You’ve just described the perfect woman.

Hoy se estrena Dexter

Leo a Su que hoy estrenan Dexter en cuatro.

Recuerden que la recomendé efusivamente hace un par de semanas, y si son lo suficientemente vagos (o legales) para no habérsela bajado, es una gran oportunidad para empezar a verla. Es a las 22h45, y después, la segunda temporada de Roma, otra de las grandes series de los últimos años. Lo horrible es que dan dos capítulos de cada serie, así que, como siempre, quemando las series, que van que vuelan, y en horario sólo apto para noctámbulos. Si cuando digo yo que el emule es una maravilla es por algo.

Luego no me digan que no avisé.

Dexter, primera temporada

Teníamos esta serie guardada en el disco duro multimedia esperando algún momento propicio de sequía de series. El momento llegó después de fundirnos la sexta temporada de Friends justo después de la mudanza a la nueva casa, cuando aún no nos habían hecho el traspaso de la línea de teléfono e internet.

Dexter, la serie, tiene el nombre de su protagonista absoluto: Dexter Morgan, un psicópata / asesino en serie, interpretado por un excelente Michael C. Hall, educado por su padre adoptivo para canalizar sus impulsos asesinos hacia personas que “merecen morir”. Mientras tanto debe de fingir una vida normal, algo que ha conseguido obteniendo el trabajo perfecto: es experto en análisis de restos de sangre para la policía científica. Hasta aquí pinta bien. Pero es que es aún mejor.


¿Alguien ha perdido una mano?

Esperaba encontrarme un caso distinto en cada capítulo, con una trama secundaria general que levemente introduciría las relaciones entre los personajes; algo tipo C.S.I, o tipo House. Pero no: la continuidad de la trama es total durante los doce capítulos de la primera temporada, y no tiene ni un bajón, cada capítulo cuenta lo que tiene que contar y consigue mantenerte en vilo para el siguiente, donde se desgrana un aspecto más de la personalidad de Dexter, una pista más para encontrar al (otro) asesino. Todos estos aspectos confluyen en un último capítulo que culmina muy dignamente los once anteriores. En este aspecto de la trama global, se nota que está basado en una novela. No creo que la segunda temporada funcione tan bien en este sentido, pero, por supuesto, le daremos una oportunidad.

Hay otros aspectos que quiero destacar. La serie está centrada en su personaje principal, y por tanto, la moral que plana sobre la serie es la de un asesino psicópata, o sea, ninguna. Dexter, por supuesto, está de acuerdo con la pena de muerte, pero está de acuerdo porque lo estaba su padre adoptivo, el policía que le educó “para sobrevivir”, y es bajo esta moral que Dexter puede canalizar sus impulsos. Vamos, no es que la serie justifique la pena de muerte (aunque se pueda considerar que sí lo hace), es que esta justificación es necesaria para que el personaje funcione.


¿O un pie?

Luego está el retrato que la serie hace de Miami, que no tiene nada que ver con lo que hemos visto en otras series (y ahora estoy pensando en C.S.I: Miami). El Miami de Dexter se me antoja un retrato realista de lo que sucede en una ciudad que, pese a estar en Estados Unidos, es igual que Cuba pero en la dimensión alternativa donde ésta es capitalista. Si hay algún caso de tráfico de humanos en C.S.I: Miami, se trata como algo ajeno y casual, y si hay algún policía cubano, es la excepción y está perfectamente integrado. En Dexter, la mitad de los policías son cubanos, hablan español entre ellos y llegaron de ilegales cuando eran jóvenes. Además, eso crea un problema real de racismo dentro de la policía. Hay otros detalles, como el mercado de frijoles, carne y frutas, con el mismo aspecto latino que tienen los de Ciudad de México, o la música, pura salsa, ya sea en las discotecas o en la calle.

Hay muchos más aspectos que hacen de Dexter una serie excelente, y no voy a entrar más en ellos, excepto en lo mejor de todo que es el personaje principal. Sus éxitos son los de un niño travieso al que le han salido bien las cosas, que ha conseguido putear al vecino y además echarle las culpas al hijo del mismo, y esa es la interpretación que nos ofrece Michael C. Hall, creando en el espectador una simpatía mórbida que saca el diablito que todos llevamos dentro.

Para terminar os dejo con los brillantísimos títulos de crédito, que no son más que un excelente retrato del personaje con la metáfora del desayuno. La música de Daniel Licht, por cierto, también es excelente.

Actualizo (10/Jun/2008 14h04): He modificado el enlace al video porque parece que algunos navegadores no lo podían ver. Además, en este enlace podéis verlo en mejor calidad, y con algunas diferencias.

Sin tetas no hay paraíso, primera temporada: opinión

Hace unos días escribí sobre esta serie concluyendo:

Veremos a dónde nos llevan los cinco capítulos que quedan, pero esto tiene muy buena pinta. Esperemos que no la caguen.

En realidad me quedaban ocho capítulos (son doce, y no nueve como yo pensaba), y sí, la han cagado.

En realidad afirmo que la serie es realmente excelente hasta el final del capítulo siete. De hecho podrían haber dejado este final como final de temporada, y la serie les hubiera quedado redonda, con sólo siete capítulos, casi una miniserie, pero redonda, perfecta, excelente. Ya si en la segunda temporada bajaba el nivel, se le perdona, que por algo es la segunda temporada y esas cosas pasan. Pero es a partir del octavo episodio, con la huída de los narcos a Colombia, donde todo se hunde, nada cuadra, el carisma de los personajes desaparece, no evolucionan, no aprenden y las situaciones se repiten como el ajo. Una verdadera lástima.

Sólo el último episodio, marcado por un evento inesperado, hace que los personajes despierten un poco y empiecen a ser creíbles de nuevo, pero todo se precipita (algo absurdo, cuando han perdido cuatro capítulos contando cosas casi insustanciales para la trama) hacia un final abierto, para dejar claro que habrá segunda temporada, pero no lo suficientemente impactante para que nos den ganas de seguirla.

En conclusión, por si alguien se plantea verla: ¿La recomiendo? Sí, definitivamente. Pero avisados estáis que disfrutaréis mucho los primeros episodios y luego llegaréis al final solo por inercia, como yo.

Sin tetas no hay paraíso

Es curiosa la relación que tengo con mis hermanas. Ahora que vivo a 1500 quilómetros de ellas hablamos mucho más que cuando vivía a 100, por no hablar de cuando vivíamos en la misma casa, hace ya más de diez años, cuando la comunicación era prácticamente inexistente. El caso es que hablando por teléfono con mi hermana pequeña (sí, está casada y tiene a mi única sobrina, pero sigue siendo mi hermana pequeña) me recomendó la serie Sin tetas no hay paraíso. En pocos días me había bajado los nueve capítulos. Estela se quedó medio mosca, porque dice (con razón) que no podemos perder ninguna oportunidad de seguir practicando el inglés (escuchado en este caso) , pero como Lost y House han estado en pausa hasta esta semana, y le hemos perdido el interés a Battlestar Galáctica, nos quedaba la quinta temporada de Friends (de la que hemos visto diecinueve episodios en diez días) y Sin tetas no hay paraíso.

Después de ver cuatro capítulos, estoy gratamente sorprendido. Sabía que era una adaptación de un culebrón colombiano y me esperaba una mezcla del argumento de La reina del Sur, con las historias de amor y cuernos de Los ricos también lloran y el aspecto castizo de Hospital Central. Bueno, ahora que pienso, no me he equivocado de mucho, es casi exactamente lo que he descrito, pero con la mezcla les ha salido un producto de alta calidad.

El Duque
Te voy a fundir con la mirada, y eso que aún no has escuchado mi voz.

La serie engancha y además está muy bien hecha. El argumento no es original, no deja de ser la historia de la Cenicienta, pero con el acierto de convertir al príncipe azul en un narcotraficante mafioso directamente salido del joven Don Vito (Robert de Niro) de El Padrino II. El hada madrina es una prostituta de lujo y las hermanastras son un hermano pringao y una amiga tan pánfila como la propia Cenicienta, que en eso no ha cambiado. ¡Ah! Y en vez de buscar un zapato de cristal, nuestra cenicienta busca ponerse tetas de silicona.

Los otros dos grandes aciertos son un muy buen guión y el carisma que rezuman varios de los personajes, destacando el capo mafioso Rafael “El Duque” (un excelente Miguel Ángel Silvestre) y esta femme fatale que prácticamente encarna a Jessica Rabbit que es, precisamente, la Jessi (tremenda María Castro). Dos personajes-caramelo con los que encuentro han hecho un gran acierto de cásting. Menos creíbles son ya el policía que sigue el caso de asesinato con el que arranca la serie, y la misma Cenicienta de este cuento de hadas narco, la pobre princesita Catalina (Amaia Salamanca), que de tan mira-qué-penita-doy-mira-qué-ojazos-tengo-que-parezco-el-gato-de-Shrek, dan ganas de volverla adulta con un par de cachetes.


No soy mala, es que me han dibujado así.

Veremos a dónde nos llevan los cinco capítulos que quedan, pero esto tiene muy buena pinta. Esperemos que no la caguen.